PROGRAMA – Parte 1ª

La mayoría de los problemas existentes en el mundo, incluido el municipio propio, son causados por personas incívicas, violentas, maleducadas o de mal comportamiento ciudadano. Por esto, se necesitan personas cívicas, pacíficas, bien educadas o de buen comportamiento ciudadano, como USTED y TÚ. Esto es posible porque la conducta humana está sometida a los condicionamientos biológicos y sociales desde el primer día al último de la vida. Todos nacemos con una dotación genética concreta que nos predispone a actuar de determinada manera ante los estímulos externos. Por esto, desde pequeño, unos niños son más agresivos que otros. Pero como vamos desarrollando esa conducta de modo evolutivo, los padres o educadores nos dicen lo que se puede o no hacer, nos damos cuenta de cómo se debe actuar y vamos adquiriendo conciencia del comportamiento ciudadano desarrollando o no la inteligencia cívica o capacidad para respetar a los demás y a las cosas que son de todos.

Como las evidencias científicas deben guiar la transformación educativa tomamos como referencias, entre otras, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, el Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional del 1996 y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de 2015, porque es indiscutible que todo sistema educativo tiene como misión desarrollar humana y socialmente a las personas para que participen y colaboren activamente en la vida ciudadana para frenar y evitar que continúe el desorden existente en este mundo complejo, cambiante y sin rumbo.

Para una buena convivencia se requiere una educación correcta y voluntad política. Mientras unas personas se quejan de casi todo, otras se controlan, aunque las cosas no les vayan bien del todo. Unas exigen derechos y no hacen deberes, las incívicas, otras afrontan sus deberes sin alterar la convivencia, las cívicas. Los urbanistas hablan de la eficacia del civismo y muchos estudios rechazan el incivismo. Concretamente, el municipio y el mundo necesitan individuos cívicos, que son los que respetan los derechos humanos o condiciones para realizarnos, a través de sus valores ejes: libertad, igualdad y solidaridad, además del civismo que emana de ellos para convivir bien, con calidad, constituyendo la Inteligencia Cívica o educación correcta, lo que nos permite acertar en toda acción o decisión. La voluntad política se activa cuando los gobiernos y las autoridades practican la Inteligencia Cívica: adquieren las habilidades y actitudes.

¿Cómo se aprende la Inteligencia Cívica? Practicando sus valores; ¿Es largo? Basta leer este programa, repasar y decidir: media hora. ¿Quién puede participar? Quien lo solicite; ¿Por ejemplo? Los políticos, empresarios, juristas, sanitarios docentes, periodistas, policías, ciudadanos, etc., cívicos, pacíficos educados o inteligentes para evitar el incivismo, violencia, mala educación o ignorancia de los políticos, empresarios, juristas, sanitarios, docentes, periodistas, policías, ciudadanos, etc., corruptos; ¿Cuáles son los objetivos? El general: elevar el talento humano y social o excelencia personal. Los específicos: practicar los derechos y deberes, rechazar la violencia, aprender a ser ciudadano, cuidar el planeta y crear un grupo; ¿Algo más? Sí. Quien realice el programa y supere las diez preguntas de respuesta Sí–No, se le otorga el reconocimiento como PERSONA DE INTELIGENCIA CÍVICA, que recibirá por email junto al carnet para su impresión.

PROGRAMA – Parte 2ª

¿Qué más saber? Estas cinco acciones: 1ª. Derechos y deberes. Todas las personas tenemos “derecho al descanso y el deber a dejar descansar”, una actitud humana y social que desarrolla la Inteligencia Cívica. De ahí, que tengamos derecho: a la libertad y el deber de actuar y expresarnos con los demás sin causar daño; a la igualdad y el deber de tratar a los demás sin tener preferencias entre ellos; a la solidaridad y el deber de ayudar a los demás sin esperar nada a cambio; al civismo y el deber de respetar las normas (circular y aparcar correcto), los objetos(usar adecuadamente los contenedores y las papeleras) y los espacios públicos (proteger los montes y los mares). 2ª. Rechazar la violencia. Los seres humanos nacemos ignorantes y algunos, desde analfabetos a doctores, siguen igual a pesar de los años transcurridos, no han madurado, creándose problemas a sí mismo y a los demás. Esto requiere rechazar el daño o violencia directa -agresión de todo tipo, robo, mentira, matar- y violencia estructural -mala gestión y servicios deficientes-. 3ª. Aprender a ser ciudadano. Se empieza con la educación informal -familia, amigos, medios de comunicación y ambiente social- y continúa con la educación formal -escuela, instituto y universidad-. Ambas incluyen lo básico del ser civilizado: saber Comportarnos (usar los cubiertos, etc.), actuar (comer con la boca cerrada, etc.) y hablar (no palabrotas, etc.). Sonreír, ceder el paso y el asiento, saludar, felicitar, pésame, decir por favor, gracias, perdón, lo siento, etc.; Controlar el enfado, las emociones y los sentimientos, mostrar satisfacción y tratar con amabilidad, respeto, simpatía, etc. No tirar nada al suelo, ni hacer ruidos, etc. 4ª. Cuidar el planeta: Rechazar los plásticos, reducir el consumo y producción de residuos, reutilizar en vez de tirar y reciclar o transformar y volver a usar; ahorrar agua y energías. En concreto, ser sostenibles o que las cosas nos duren mucho y minimalistas o eliminar lo superfluo. Así contribuimos a evitar los desastres del medio ambiente, el calentamiento global, etc. 5ª. Crear un Grupo. Tras ser reconocido puede elegir a una o más personas y crear un grupo (debe comunicarlo al Centro) en un contexto de colaboración y respeto recíproco. Todos los miembros del grupo deben reunirse periódicamente, semanal, quincenal o mensual y hablar de la vecindad, calle, barrio, distrito, municipio y mundo, cuyo fin es opinar, buscar acuerdos y decidir en el marco de la Inteligencia Cívica el asunto de que se trate. Cooperar y buscar el bien común, aportar soluciones siendo copartícipe y corresponsable de lo que pasa en el propio municipio y en el mundo en general. El objetivo debe ser obtener algo constatable, lo que motiva al grupo y al entorno. El grupo, como acción colaborativa, humaniza y socializa a sus miembros.

NOTA. La Inteligencia Cívica, saber práctico, es una iniciativa educativa que se debe incluir en el currículo de todos los niveles educativos, de infantil a universitario, además de promoverse en toda la ciudadanía, porque desarrolla el talento humano y social o excelencia humana, condiciones fundamentales del ser humano. Se ha creado como herramienta de carácter universal, multidisciplinar y transversal para una sociedad global, cambiante y caótica, como la del mundo actual.

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